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Un joven pileño, a la vanguardia en la investigación de enfermedades raras

27/09/2017


Juan Garrido Maraver es un pileño de 30 años, Doctor en Biotecnología y Tecnología Química, por cuya tesis obtuvo un premio extraordinario de la Universidad Pablo de Olavide en el curso 2015/2016, y que actualmente trabaja para el Medical Research Council (MRC) (Consejo de Investigación Médica) del Reino Unido, concretamente para la unidad de toxicología en la ciudad de Leicester.

A través de la siguiente entrevista, conocemos a este joven ejemplar, con un presente y un futuro prometedores dentro del campo de la investigación médica. Gran talento formado en sus primeros años de estudio en el IES Virgen de la Soledad -donde cursó secundaria- y en el IES Torre del Rey -donde obtuvo el título de bachillerato-. Nuestra más sincera enhorabuena a Juan, todo un orgullo para Pilas.

Pregunta: ¿Cuáles son tus estudios?

Respuesta: Cursé la Licenciatura de Biotecnología en su primera promoción 2004-2009 en Sevilla, una carrera con una dura competencia para acceder, alta nota de corte y pocas plazas. Terminé la carrera en 2009 y realicé varios másteres en los años siguientes para completar mi formación, uno de ellos orientado al estudio de las enfermedades raras , y otro orientado a ser profesor. En 2011 obtuve una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y realicé la tesis doctoral. En 2015 alcancé el grado de Doctor en Biotecnología y Tecnología Química por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). A día de hoy, investigo en el extranjero la enfermedad de Parkinson.

P: ¿En qué trabajas actualmente? ¿Cómo conseguiste tu actual puesto?

R: Actualmente, trabajo para el Medical Research Council (MRC) (Consejo de Investigación Médica) del Reino Unido, concretamente para la unidad de toxicología. Accedí a esta posición una vez me doctoré tras pasar diversas entrevistas en las que se prima el talento investigador que viene de otros países.

P: ¿Hacia dónde se dirige tu investigación?

R: Desde 2009 hasta 2015 he estado investigando en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo de Sevilla, concretamente en dos grupos de investigación donde analizaba campos tan dispares como las enfermedades mitocondriales y los mecanismos moleculares que lasproducen, por un lado, y la muerte celular en el desarrollo, por otro.

Actualmente, me he embarcado en un proyecto mucho más amplio que combina los conocimientos adquiridos en los últimos años de trabajo, pero aplicados a las enfermedades neurodegenerativas. Particularmente estudio las señales que se dan entre organelas, como la mitocondria y el retículo endoplasmatico para generar estrés celular en el marco de la enfermedad del Parkinson.

P: ¿De dónde viene tu pasión por la investigación sobre enfermedades raras? ¿En cuántos proyectos y de qué tipo has estudiado?

R: Dos años antes de terminar la carrera ya estaba decidido a hacer investigación y me comprometí con un laboratorio para empezar mi andadura en este complejo mundo. Terminé la carrera en 2009 y comencé mi doctorado en el mismo laboratorio donde di mis primeros pasos. Fue allí donde empecé a aprender técnicamente y a colaborar científicamente para explorar y estudiar mecanismos fisiopatológicos de diversas enfermedades raras, que son aquellas que tienen una baja incidencia en la población. Generalmente a las enfermedades raras también se las conocen como las grandes olvidadas, quizás no salga rentable dedicar esfuerzos y recursos económicos para su estudio, ya que no se amortiza la inversión posteriormente debido al bajo número de pacientes. Supongo que mi vocación investigadora viene justamente de ahí, de querer ayudar y proporcionar mi granito de arena para seguir dando esperanzas a tantas familias que a día de hoy tienen tan difícil acceder a tratamiento para la enfermedad de sus hijos.

Hasta ahora, he colaborado en diferentes proyectos que culminan en publicaciones en revistas científicas de carácter internacional en las que se ha investigado muchas enfermedades como deficiencias de Coenzima Q10, Fibromialgia, Síndrome MELAS, Síndrome MERRF, enfermedad de Gaucher, cáncer, entre otras. Particularmente, me centré en el Síndrome MELAS, una enfermedad mitocondrial rara cuyos pacientes manifiestan un cúmulo de síntomas muy graves como ataques epilépticos, encefalopatías, debilidad muscular, cardiomiopatías, problemas de corazón… Este trabajo de investigación sirvió de base para realizar mi tesis doctoral, que fue titulada “Differential pathophysiology in MELAS syndrome” (Fisiopatología diferencial en el Síndrome MELAS), donde estudié a nivel molecular las causas que provocan la enfermedad usando como modelos células de la piel de pacientes con dicha enfermedad. En este trabajo, descubrimos nuevas rutas moleculares implicadas y realizamos aproximaciones terapéuticas orientadas al tratamiento farmacológico de los pacientes. Mi tesis doctoral fue calificada con Sobresaliente Cum Laude, una mención internacional por ser realizada en inglés , y ahora ha sido galardonada con el premio extraordinario de Doctorado reconociendo su calidad e importancia.

P: ¿En qué avances/proyectos científicos has participado?

R: Los avances de los proyectos científicos en los que he colaborado principalmente son publicados en revistas científicas de alto factor de impacto y carácter internacional. Concretamente, he estado implicado en el cribado y testado farmacológico de sustancias en busca de terapias para enfermedades mitocondriales. En la práctica, estos trabajos son la base para que otros profesionales del campo, compañías farmacéuticas y, en última instancia, los médicos, puedan realizar ensayos clínicos a pacientes con los fármacos que muestran resultados positivos y, en un periodo de tiempo, esos resultados se vean traducidos en nuevos tratamientos para paliar síntomas de pacientes con enfermedades genéticas que a día de hoy no tienen cura.

Además de investigaciones relacionadas con la búsqueda de tratamientos para enfermedades raras, he realizado estudios en los que exploramos los mecanismos moleculares responsables de enfermedades que actualmente se desconocen cómo se producen. Encontrar curas a enfermedades genéticas o dar con la tecla para curar a pacientes es un trabajo arduo que en ocasiones se antoja una quimera debido a su complejidad. Sin embargo, este tipo de trabajos son la base para que esas metas puedan ser alcanzables más pronto que tarde.

P: ¿Hacia dónde diriges tu futuro? España, Europa, América…

R: La investigación es un campo para el que no te preparan lo suficiente, muy exigente, de ámbito internacional, en contínua evolución y que exige a aquel que se adentra un gran sacrificio y contínua autoexigencia. Hasta el día de hoy, he podido colaborar en centros de Investigación de España (Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, Sevilla), de Estados Unidos (The Rockefeller University, Nueva York) y, durante los próximos años, del Reino Unido (Medical Research Council, Leicester). En algunos años, estoy comprometido con la idea de poder llegar a dirigir mi propio laboratorio de investigación para estudiar enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.

En lo personal, es complicado poner una meta o dirigir mi futuro, pero obviamente, en la mente de todos está el poder regresar algún día para seguir investigando en España. Es una pena que el talento español tenga que emigrar para realizarse profesionalmente en el extranjero. Es una inversión que definitivamente pierde España. Cada año nuestro país derrocha millones de euros en la formación de investigadores, los cuales una vez formados se ven obligados a emigrar. Verdaderamente España nos prepara para generar riqueza a otros países. La llamada “fuga de cerebros” es una realidad palpable y es imperativo hacer un gran trabajo de concienciación social y dar valor a lo que se nos escapa de nuestras manos.