Carta de un ex adicto a los jóvenes de Pilas

15/03/2010

Antonio José, de tan solo 22 años, cuenta cómo se introdujo en el mundo de las drogas y el alcohol y la forma en la que ARPIAL le ayudó a salir de él

¿Hace falta hacer botellona o tomar drogas para divertirse?
 

Con mi testimonio y mi vivencia en el mundo de las drogas ahora digo que no me hace falta hacer botellona ni tomar drogas para divertirme.

Me llamo Antonio José, tengo 22 años, soy de Pilas y soy adicto a la cocaína, al alcohol, a las pastillas, al MDA, etc. Para ser más breve, soy enfermo politoxicómano.

Mi vida empieza en el mundo de las drogas a la edad de los 15 o 16 años cuando comencé a salir por las discotecas y a la botellona. A partir de aquí, empecé a disfrutar de una vida que con el paso del tiempo se puso muy oscura.

Llegó el día en el que me ofrecieron una pastilla y me dijeron que no pasaba nada, que no había problemas y me la tomé. Sí, me lo pasé bien en ese momento, pero al otro día no me acordaba de nada. Este es uno de los efectos secundarios que tiene esa sustancia. Pasó la semana y al siguiente fin de semana me estaba tomando 2 o 3 pastillas porque quería ser el más “guay” de la pandilla de “amigos” que tenía. Pues así empezó todo. Es fácil entrar, pero ¿salir? ¿Cómo crees que es eso? Para mí fue muy duro.

Llegaron mis primeras navidades metiéndome pastillas, fumando porros, emborrachándome de alcohol y pasando de la vida que mi padre y mi familia me enseñaron.

También me dio por decir que sí a la primera raya de cocaína y empecé a viajar a un mundo y a una vida de engaños, creándome otra personalidad y dejando en mi casa al niño bueno, tímido y vergonzoso. Con las drogas no era ese niño al que adoraba mi familia, era un niño que pasaba de todo, que le gustaban las fiestas y que sin drogas no sabía divertirse.

Al cumplir los 16 años iba cuesta abajo y sin frenos con las drogas y las fiestas. Tenía una venda en los ojos y no sabía donde me metía. Comencé a hacer “trapicheos”, a manejar mucho dinero y a hundirme más en un pozo que yo mismo estaba haciendo. Me pasaba los fines de semana y entre semana de fiesta y de enredos, gastándome todo el dinero que tenía y engañando a la gente que estaba a mi alrededor.

Así pasaron 5 años de mi vida, viviendo y trabajando para que llegara el fin de semana y poder drogarme. En ese tiempo que estaba aislado de la realidad perdí muchas cosas, como por ejemplo, jugar al fútbol que dejé de practicarlo al igual que otras muchas cosas. Con ese comportamiento mi familia se dio cuenta que yo estaba cambiando, que era un niño diferente y que apenas me relacionaba con ellos. Eso les pareció muy extraño por lo que empezaron a preguntar a la gente para informarse de cómo era yo en la calle.

A partir de ahí mi familia se dio cuenta de lo que me traía entre manos. Bendito fue ese día porque si no estaría todavía hundiéndome en ese pozo. Entonces a la edad de 20 años decidí quitarme de las drogas, algo que creía fácil pero me equivoqué.

Mi rehabilitación fue un poco dura porque cambiar los hábitos adquiridos en estos 5 ó 6 años atrás en contacto con las drogas no era fácil. Llegó un día en que un miembro de mi familia (que me ha ayudado mucho y siempre ha estado ahí, y que a día de hoy le debo mucho y le tengo mucho cariño) me propuso ir a una entrevista con Alborada y allí me informaron que existía un grupo de autoayuda en el cual había personas con los mismos problemas que yo. Ese grupo de autoayuda tenía y tiene dos grandísimos monitores y como personas más todavía. A esas personas les debo muchas cosas: mi recuperación y la recuperación de mi familia. Ese grupo de autoayuda al cabo de los meses se convirtió en una asociación que se llama A.R.P.I.A.L. Allí he visto entrar a muchas familias que me han ayudado y creo que yo también les he ayudado. Además les he cogido mucho cariño a todos.

En ese tiempo de mi rehabilitación, me llevé más o menos 1 año y medio que iba al grupo de autoayuda para satisfacer a mi familia porque yo no tenía claro lo que quería. Por la espalda de todo el mundo volvía hacer lo que hacía antes, drogarme. Pienso que para quitarse de las drogas hay que venir con ganas, no como yo estaba en ese tiempo, en el que tuve muchas recaídas.

Llegó un día que tras tantas recaídas no aguanté y me escapé, olvidando lo que tenía atrás. Mi familia estaba desesperada porque no aparecía y dejaron de buscarme ese día y al cabo de las horas llegué a mi casa y le dije a mi madre y a todo el mundo que me quería ir de Pilas, porque aquí no me quitaba, necesitaba estar mucho más controlado y vigilado.

A partir de ese día entré en Proyecto Joven (Proyecto Hombre). Estando allí conocí a chavales de mi edad con mis mismos problemas y con los que me une una amistad y un cariño por el tiempo y las vivencias que he tenido con ellos. Pasó un año de estar en Proyecto Joven y decidieron darme el alta terapéutica el 26-11-09. Ese día fue maravilloso porque se cumplía uno de mis sueños, el sueño de mi familia y el de una persona que tengo a mi lado que me ha enseñado muchas cosas. Así que de no haber sido por A.R.P.I.A.L. y Proyecto Joven no sé qué hubiera sido de mí.

Actualmente pertenezco a la Junta Directiva de A.R.P.I.A.L., donde desempeño la labor de monitor de acogida, y vivo alrededor del calor de la gente que me quiere y me apoya.

Termino esta carta diciéndole a lo chavales que no cometan el mismo error que yo cometí metiéndome en el mundo de las drogas, que las drogas no son como parecen ni como te las ofrecen el primer día. Y que ahora puedo decir una cosa muy importante que me ha costado superar: YO SÉ VIVIR Y DISFRUTAR SIN DROGAS Y SIN ALCOHOL.

 
ANTONIO JOSÉ HERRERA LÓPEZ